Archive for the ‘Pensamiento Original’ Category
Posted on December 18, 2007 - by antonio
Arbol de Navidad - Misla Barco
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Me agradaría
preparar en estos días,
un árbol de Navidad
muy especial
y colgar, en lugar de regalos,
los nombres
de todos mis amigos. Los de cerca
y los de más lejos. Los de siempre y los que
tengo ahora.
Los que veo cada día, y los que encuentro de
vez en cuando.
Aquellos a los que siempre recuerdo y a los que a menudo olvido.
A los constantes y a los inconstantes. A los de las horas
alegres y a los de las horas difíciles. A los que sin querer herí,
y a los que sin querer me hirieron. Aquellos a quienes conozco
profundamente, y aquellos a quienes solo conozco por su
apariencia.
A los que me deben algo y a los que les debo mucho. A los amigos humildes
y a los amigos importantes. Por eso los nombro a todos, a todos los amigos que han
pasado por mi vida. A los que recibís este mensaje y a los que no lo recibirán.
Un árbol de raíces profundas, para que sus nombres no se puedan arrancar jamás.
Un árbol que, al florecer el año que viene, nos traiga ilusión, salud, amor y paz.
Ojala que por Navidad, nos podamos reencontrar compartiendo los mejores deseos
de esperanza,
dando algo
de felicidad a aquellos
que lo han perdido todo.
FELIZ NAVIDAD
Los Quiere
Misla
Posted on July 8, 2007 - by charliev
Genios, excéntricos o locos?
“Al inicio del año escolar tuve que asesorar una tesis, uno de mis estudiantes se propuso en descifrar la eterna pregunta que titula este articulo… Inspirado, según me dijo, en las historias que les había contado en clases sobre las excentricidades de algunos genios, no solo matemáticos. El año llegó a su fin y conversando con mi estudiante, Bernardo, llegamos a esta singular lista de los matemáticos mas extraños de todos los tiempos: (more…)
Posted on June 22, 2007 - by charliev
El último día
“No debe quedar nadie…” Quilotoa, la mujer jaguar, había hablado. No habría de escuchar razones, ni súplicas. Todos lo sabíamos , por eso me dió la orden sin empachos frente a, casi 300 quitus, que aún cubrían las pirámides con tierra y chambas.“Llevate al llamingo, lejos… corre sin regresar a ver…” Una huarmi, llorando, le decía a su guagua. Aunque intentó susurruarlo alcancé a oirla. Qué debía hacer? Era solo un pequeño guagua, al que debía matar. Yo era un ango, portador de armas. Pero a diferencia de los incas, de quienes ocultabamos nuestras pirámides, no tenía ningún entrenamiento. Sabía como usar mi lanza, pero nunca había matado a un guagua. Y si lo dejo ir? Quilotoa lo sabría. (more…)