Posted on December 23, 2007 - by charliev
Despedida
Aún no percibo la amarga penumbra de mi destino no enfrentado,
tu presencia sigue siendo esquiva, tu nombre permanece pálido.
Mis lágrimas caen por tu deseo, tu ausencia congela mis alas,
ya no celebro una tarde soleada en Quito.
Te extraño. Mi mente moldea tu figura persistentemente,
puedo oir tus palabras, tus reclamos y tus susurros.
Tu mirada se pierde en mis manos, te siento lejana,
tardía, ajena…
Tu cariño, como siempre, no es mío.
Tus caricias son solo un preludio de tu despedida.
Nuestros tormentos tuvieron un breve latido común,
un fin, un destino discutido, un requiem.
Ahora partimos a un sendero diferente,
albergando la esperanza de encontrar un sentido,
una nueva vida por influenciar.
This entry was posted on Sunday, December 23rd, 2007 at 4:40 and is filed under Compañeros poetas. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed.
Both comments and pings are currently closed.