Posted on August 13, 2007 - by charliev
Fin?
Ya casi era media noche. Mayra entró al pequeño departamento mientras Salvador aún arreglaba el uniforme de su padre para el funeral.
-Tu abuela!, está llorando!
-No puede ser…
Salvador salió del cuarto y constató que una lágrima bajaba por la mejilla de la abuela. Ella seguía con la mirada perdida y sostenía el control remoto de la televisión robada en su mano.
-Se da cuenta de lo que pasó.
-Claro que se da cuenta… Tengo que ir al hospital, los de la funeraria deben estar por llegar.
-Me voy con vos o quieres que me quede con la abuela?
-Ven conmigo, no voy a poder hacer esto solo.
En la esquina se tomaron de la mano y Salvador respiró, después de varios días, profundamente. Se besaron mientras él lloraba.
-Mierda! Todo es culpa de él!. No debí acolitarle cuando vino a Quito. Mira como pasaron las cosas…
-No es tu culpa, trata de no pensar en esto… Veras que logras salir adelante.
-El Ángel ya debió haber regresado de la casa que iban a robar. Esa es la única plata que tengo ahora.
-Seguramente cuando no nos encuentren en tu casa van a ir al hospital.
-No se, por el Marlon fresco, pero no confío mucho en el Ángel ahora.
Salvador no se equivocaba. Ángel ya había pasado Ibarra y hacía dos horas que dejó a Marlon en un dispensario médico en Carcelén. Con varios cadáveres a cuestas, no podía quedarse en Ecuador. Al llegar a Colombia lo primero que pensaba hacer era vender la camioneta. Luego organizar el botín y separarlo, joyas, armas, enseres. Tal vez lograría unos diez o quince millones…
…
-Ya está listo, tuvo suerte que fue un calibre pequeño y la bala solo se alojó cerca de la clavícula sin romperla. Voy a tener que reportar este “accidente”, porque no creo nada de lo que me contó.
-Ya le dije doctor que me trataron de asaltar. Mi amigo afuera le va a decir lo mismo.
-Seguramente, verá la extracción de la bala y las suturas le cuestan 300.000 sucres, pero si quiere que esto quede entre nosotros le va a costar un medio millón.
La primera reacción de Marlon fue reclamar los precios que el doctor le proponía, pero recordó que, en la huida, Ángel había disparado al papá de JC. La policía se mueve rápido cuando una familia de dinero está involucrada. Marlon decidió salir y tomar parte del botín para saldar la deuda con el médico. Al no encontrar la camioneta gritó y empezó a llorar del coraje. Su vida había dado un vuelco repentino, hace una semana tenía una banda de rock y eventualmente robaba carros para poder comprar marihuana. Ahora era un ladrón y cómplice de dos homicidios.
…
El funeral fue improvisado en el pasillo de la funeraria, ahí costaría menos. Carolina llegó sola en la mañana. Encontró a Salvador dormido en el regazo de Mayra que vigilaba su sueño.
-Cómo está?
-Mal, siente que todo es su culpa, recién logró dormirse.
-Apareció el Ángel por acá?
-No, no le hemos visto desde ayer, dijo que iba a conseguir plata para pagar el hospital.
-Le están buscando, a él y a un amigo del Salvador. Le dispararon al papá de mi pelado. No entendí bien pero él les pagó para que roben su casa por una pistola o algo así. Les denunció a la policía.
-Tenaz… No sabíamos.
Salvador había oído todo, se dio media vuelta y empezó a llorar de nuevo.
-Tengo que sacarle a la abuelita de la casa, el man al que maté ayer sigue en mi cuarto bajo al cama, la policía de ley va a ir allá.
-A quién mataste? Estás loco? - Carolina tomó la camisa de Salvador y lo empezó a sacudir. -
-Tuvo que hacerlo, tenía una pistola y le iba a disparar al Ángel. – Mayra lo protegió como a un niño.-
-Era que le dejes, no ves todos los líos que te trajo?
…
Ángel desayunaba en un pequeño pueblo cerca de Ipiales, había estacionado la camioneta muy cerca del local, sin embargo no dejaba de mirarla desde su mesa.
-Oiga niña, tengo unas cosas que vine trayendo desde Ecuador, verá la situación es que yo me quiero establecer acá en Colombia, usted sabe, la vida no es fácil por allá y quiero vender algunas de mis pertenencias para empezar mi vida por aquí.
-Claro mijo, mi ex marido puede interesarse, sobre todo si tiene joyas. El compra oro.
-Ya pues… donde lo ubico para ver si hacemos un business?
-El viene en unos quince minutos a desayunar, como se llama usted?
-Ángel, Ángel Caamaño para servirla.
-Encantada.
Ángel despertó muy cerca del puente de Rumichaca, en una quebrada. No lograba ponerse de pie, aún estaba mareado por el efecto de la escopolomina que le habían suministrado sutilmente en el jugó del desayuno mientras intentaba tranzar los artículos robados. No sirvió de nada haber traicionado a su primo y a sus amigos. Solo era cuestión de tiempo ser encontrado por policías colombianos o ecuatorianos. Todas las muertes a su haber las pagaría de una u otra forma.
La impredecible cadena de sucesos que emepzaron hace cuatro días cambió la vida de todas las personas involucradas. Salvador logró que chulqueros le presten lo suficiente para cubrir sus deudas, pero la muerte que ocasionó no la dejaría atrás en el río Machángara, donde abandonó el cuerpo. Mayra trató de ser su apoyo por un tiempo, ella lo amaba pero su profunda amargura terminó por separarlos. Nunca se volvieron a ver.
Marlon no regresó Quito. Con la ayuda de su familia se fue a vivir a Cuenca, cambió su nombre y formó una nueva banda. Carolina tuvo a su bebé, sin el apoyo de JC, quién se sumió en el alcoholismo y las drogas tras haber causado la muerte de su propio padre.
Ángel fue encontrado por la policía ecuatoriana. La escopolomina le causó graves daños cerebrales que hicieron de él una presa fácil en un pabellón de la cárcel de Tulcán en donde vivió los 16 años de reclusión mayor. Fue acusado de un sinnúmero de robos y de cinco asesinatos. Lo único decente que hizo en su vida, fue culparse por la muerte que Salvador causó.