Posted on June 19, 2007 - by Arecife.
Carpe Diem . . .
La Sociedad de los Poetas Muertos.
Ayer por la noche al fín pude verla y puedo decir que me conmovió. Instantaneamente me vino el recuerdo de aquellos días poetico - proféticos en nuestro Club, cuando parodeabamos versitos a diestra y siniestra cobijando ilusiones de un sitio distinto. En verdad extraño aquellos encuentros y todo lo que han dado pie.
De la película extraigo estas palabras con las cuales el profesor de Literatura comienza su primera clase, llevando previamente, a todos a una estanteria de fotos antiguas en aquel Colegio:
John Keating: “¿Ellos no son tan diferentes a ustedes, o si? Mismo corte de pelo, Llenos de hormonas, justo como ustedes, Invencibles, justo como ustedes se sienten. El mundo es su ostra. Ellos creen que están destinados a grandes cosas, justo como muchos de ustedes, sus ojos están llenos de esperanza, justo como ustedes. ¿Esperaron ellos hasta que fuera muy tarde para hacer sus vidas si quiera una iota respecto de lo que eran capaces? Porque, ustedes verán caballeros, estos jóvenes están ahora fertilizando narcisos. Pero si escuchan muy cerca, pueden escucharlos susurrando su legado a ustedes. Vayan, inclínense. Escuchen, ¿lo escuchan? – Carpe— ¿escuchan? – Carpe, carpe diem, aprovechen el día muchachos, hagan sus vidas extraordinarias”
De la película y por la curiosidad de saberlo completo, tomó esto del genial WALT WHITMAN: Estados Unidos, Nueva York (1819-1892)
OH CAPITÁN, MI CAPITÁN
Oh Capitán, mi Capitán:
nuestro azaroso viaje ha terminado.
Al fin venció la nave y el premio fue ganado.
Ya el puerto se halla próximo,
ya se oye la campana
y ver se puede el pueblo que entre vítores,
con la mirada sigue la nao soberana.
Mas ¿no ves, corazón, oh corazón,
cómo los hilos rojos van rodando
sobre el puente en el cual mi Capitán
permanece extendido, helado y muerto?
Oh Capitán, mi Capitán:
levántate aguerrido y escucha cual te llaman
tropeles de campanas.
Por ti se izan banderas y los clarines claman.
Son para ti los ramos, las coronas, las cintas.
Por ti la multitud se arremolina,
por ti llora, por ti su alma llamea
y la mirada ansiosa, con verte, se recrea.
Oh Capitán, ¡mi Padre amado!
Voy mi brazo a poner sobre tu cuello.
Es sólo una ilusión que en este puente
te encuentres extendido, helado y muerto.
Mi padre no responde.
Sus labios no se mueven.
Está pálido, pálido. Casi sin pulso, inerte.
No puede ya animarle mi ansioso brazo fuerte.
Anclada está la nave: su ruta ha concluido.
Feliz entra en el puerto de vuelta de su viaje.
La nave ya ha vencido la furia del oleaje.
Oh playas, alegraos; sonad, claras campanas
en tanto que camino con paso triste, incierto,
por el puente do está mi Capitán
para siempre extendido, helado y muerto.
Y para rematar la escena final de la película:
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June 19, 2007
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Oh capitán mi capitán…
qué buena película es esa, qué buen verso es este…
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June 19, 2007
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una de mis peliculas favoritas.. junto con sirano de bergerac y la escena en la que la “bella de la pelicula” lee una porcion de una carta que la hace temblar y sentirse amada.
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June 20, 2007
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………………….sabia que te gustaría.