Posted on March 6, 2006 - by Caracola
PERSONAJES
Uno de los hoteles mas importantes de la ciudad, ubicado en una de las esquinas de la Amazonas y Orellana; en la esquina dos está el Colegio Militar, en la esquina tres, la sucursal de las papas de la María, junto a un camuflado burdel que solo pone su letrero cuando la oscuridad de la noche deja resaltar su luz de neón, la última esquina muy normal, unos locales comerciales sin nada que resaltar.
Siempre paso por ahí cuando voy al trabajo, la mañana esta llena de autos, de policías y muy pocas personas caminando. Casi nunca me fijo, sin embargo hoy, en esa esquina que nadie mira había un indigente, bien plantado con la vista hacia el oriente, una mirada inquisidora, una mirada de resentimiento profundo, su barba blanca apuntaba hacia el mismo lugar que sus ojos; tenía la forma de un par picos de pato separados por la barbilla. El pelo revuelto, la ropa sucia y cargada.
Intenté descubrir que miraba, a quién le dirigía todo su odio pero no vi a nadie ni nada que mereciera ese desprecio. Al no descubrir nada y por la rapidez del vehículo en el que iba dejé esa escena a la siguiente cuadra, donde me llamó la atención los pantalones de otro señor, me pregunté si acaso era otro indigente pero luego descubrí bajo un sombrero grande la cara pintada de un payaso, claro, de esos que se suben a los buses a contar malos cachos o asustar a los niños.
Y ahí iba yo, atrasada a la oficina, con sueño aún y viendo cosas que son tan ajenas y comunes a la vez. Gente de la calle, que no me vieron pasar, porque soy yo una mas del montón, y son ellos realmente los personajes de estas calles.
Ahora estoy frente a la computadora escribiendo esto mientras ellos “sobreviven afuera”.
Caracola